Diseño y Arte

Hace mucho tiempo que tenía ganas de tratar este tema y crear debate sobre qué entendemos por diseño y qué por arte. Si en ocasiones podemos estar hablando de lo mismo con ligeros matices o siempre son conceptos completamente diferentes.

Principales diferencias conceptuales.

Según la RAE, las definiciones de cada concepto son las siguientes:

Diseño:

  • Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. Diseño gráfico, de modas, industrial.
  • Forma de un objeto de diseño. El diseño de esta silla es de inspiración modernista.
  • Descripción o bosquejo verbal de algo.
  • Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas.

Arte:

  • Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

Pero las interpretaciones y entendimientos son muy subjetivos. O al menos, así lo veo yo. En el artículo de «El sexto sentido del diseñador», mencioné varias de las definiciones por las que se puede entender el diseño. No están del todo alineadas con las que cita la RAE, pero nos pueden valer para hacer el ejercicio de comparación con la definición de arte, que sí está bastante en sintonía con la que hemos mencionado anteriormente proveniente de la academia española.

En resumen, la diferencia que podemos apreciar a priori entre diseño y arte es que este último no contempla una intencionalidad más allá del hecho de expresar las emociones, percepciones y sentimientos del artista valiéndose de la materia, la imagen o el sonido, además de no aportar un dimensión funcional. El o la artista responde a un propósito personal que no es ajeno a él o ella. Aunque el siguiente artículo que os presento cuestiona nuevamente la relación entre ambos conceptos. En muchas ocasiones, encontré a ambos discutibles y difusos según los contextos, pero en esta ocasión quiero aprovechar Kristala para debatirlo.

Dos factores determinantes: el contexto y la temporalidad.

Semanas atrás, encontré este artículo del periódico digital El País donde anunciaban el descubrimiento de unas nuevas pinturas rupestres en Indonesia que databan de una antigüedad de 43.900 años. Y en lo que más me detuve en este artículo no solo fue la noticia en sí, que también, sino en cómo decidieron nombrar el título del artículo y su subtítulo:

“Descubierta la obra de arte más antigua.»

«Una escena de caza pintada hace 43.900 años en Indonesia puede ser la primera narración conocida.”

Nuño Domínguez, El País.

Hablan de obra de arte y de narración a partes iguales. A simple vista, puede tener sentido, pero también podría interpretarse como contradictorio. Si el arte narra, y por ende, tiene un propósito, ¿qué le diferencia del diseño? Sin duda, se trata de una manifestación o expresión de una actividad humana, llevándola a una faceta más emocional y sentimental, pero ¿y si también estuviera dotada de una intencionalidad? Quizás pintaran esas figuras con un propósito que iba más allá de la mera intención de expresar sentimientos o de reflejar una realidad o imaginación. Lo que para nosotros hoy es arte, para ellos quizás fuese una secuencia visual de mensajes que informaban o alertaban de la presencia de esos animales representados. En otras palabras: diseño.

¿En qué momento deja de ser diseño para ser arte? ¿Depende del contexto? ¿43.900 años después lo vemos como arte porque no entendemos su intencionalidad más allá de la simple representación? En la ecuación de ambos conceptos hemos añadido una variable temporal que ha podido desequilibrar la balanza hacia el lado completamente opuesto, o, visto de otra forma, ha equilibrado definitivamente la balanza, dejando a ambos conceptos en un mismo nivel con las variables contextual y temporal visiblemente presentes. El artículo y su autor no cuestionan la naturaleza de la relación entre ambos, ni mucho menos, pero se les agradece el haber originado la reflexión de si era diseño tiempo atrás y ahora sin el contexto suficiente lo apreciamos como arte.

El arte, ¿una evolución del diseño?

En una ocasión, mientras le realizaban una entrevista, a Charles Eames le preguntaron si el diseño era una forma de arte, a lo que él contestó:

«El diseño es una expresión de propósitos. Puede, si es suficientemente bueno, llegar a ser considerado arte posteriormente»

Charles Eames
Entrevista a Charles Eames sobre el diseño

¿Dónde está el límite entonces en el que el diseño deja de serlo para convertirse en arte? ¿Puede un diseño ser arte desde el principio, o evoluciona? ¿Cuándo es suficientemente bueno para evolucionar? ¿Hay alguna forma de medirlo? ¿Quién dictamina y con qué criterio qué se considera arte? Parece muy difusa la línea que puedan llegar a tener ambos conceptos.

Eames era un diseñador obsesionado con la idea de armonizar entre forma y función, siempre respondiendo a una necesidad concreta o propósito. Podríamos entonces decir que, siguiendo esta forma de entender el diseño de Eames (que muchos otros diseñadores han compartido y comparten a día de hoy), el arte es la ausencia de la dimensión utilitaria, como si la balanza se decantara completamente sobre el lado de la forma o estética.

El diseñador japonés Kenya Hara también ha querido comparar y definir estos conceptos en varios de sus libros:

El arte es una expresión de la voluntad de un individuo hacia la sociedad en general, una voluntad que tiene un origen muy personal […]

El diseño, por otra parte, no es básicamente una auto-expresión. En cambio, se origina en la sociedad. La esencia del diseño reside en el proceso de descubrir un problema compartido por muchas personas y tratar de resolverlo.

Kenya Hara

Muchos diseñadores opinan que para que haya diseño, debe existir un problema. Otros, por el contrario, opinan que no necesariamente debe existir un problema, sino básicamente una necesidad.

¿Existe comunicación donde hay arte?

Hay también otro factor que puede explicar por qué arte y diseño son lo mismo en ciertos momentos o, por el contrario, diferentes. Se trata de la comunicación. Está claro que el diseño se basa en la intención de comunicar, de narrar algo, pero ¿y el arte? En una ocasión, tuve el placer de debatir sobre este tema con varios compañeros del sector, y les sugerí la posibilidad de que lo que también puede unir a ambos conceptos es el hecho de querer comunicar, ya sea un sentimiento o una intención de provocar un efecto deseado.

Me debatieron con lógica que un pintor, por ejemplo, no tiene por qué querer comunicar su obra a nadie, sino expresar para él mismo, algo así como un desahogo o una práctica. Para que exista comunicación, deben existir dos entes: un emisor y un receptor. ¿Pueden ser ambos una misma persona?

Imaginad que este mismo pintor decide pintar una obra para que su yo de dentro de veinte años la vuelva a ver y recuerde cuál era su forma de inspirarse. Es un mensaje encriptado en una pintura y le ha servido, ha sido útil. Además, emisor y receptor serían la misma persona, por lo que existe una comunicación. El único elemento diferencial que hay en la ecuación en comparación con la anterior es la temporalidad. La primera vez que ve su obra puede considerarse como arte, pero la segunda vez que la ve tras varios años, le ha sido útil y por ende, se trata de diseño. ¿Es el contexto y la temporalidad lo que diferencia el diseño del arte? ¿Quién podría afirmar o negar que Leonardo Da Vinci quiso, además de expresar emociones y sentimientos a través de la pintura, transmitir un mensaje con su «Mona Lisa»? Un mensaje latente que viviera presente a lo largo de los años en esa obra artística. Estarían bailando los conceptos de diseño y arte constantemente.

Posiblemente, diseño y arte sean conceptos diferentes, pero sin duda alguna, es maravilloso observar cómo una variable contextual y temporal pueden alterar la percepción de ambos y considerarlos, aunque sea durante unas milésimas de segundos, completamente iguales.


Nuestro aporte a la Comunidad Kristala.

Puede que nuestro aporte no sea muy novedoso para muchos de vosotros, pero no he podido resistirme a la idea de complementar tan bien este artículo en el que hemos querido mostrar ese baile de conceptos entre diseño y arte.

Abstract: el arte del diseño, una serie documental original de Netflix que destaca el recorrido profesional de varios “artistas” inmersos en el mundo del diseño. Esta serie está muy centrada en el ámbito del diseño, pero veréis que el concepto del arte entra en escena en varios momentos, y os cuestionaréis por qué se les puede atribuir el adjetivo de artistas a muchos de estos diseñadores.


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