¿Es posible un diseño con Ética?

El diseño es un proceso y no puede ser un fin en sí mismo

¿Es posible un diseño sin ética?
El diseño ya no solo resuelve problemas, tiene que asumir las correctas decisiones

En los últimos años la humanidad ha sucumbido a un frenesí de desfiles diarios de imágenes que a menudo recuerdan sin proponérselo una mediocridad innata en él. Como una tormenta en plena costa, el éxito y el entretenimiento de individuos distantes pero que a su vez parecen cercanos, ayudan a esa odiosa comparativa mutua y obliga a permanecer dentro de una realidad de caretas superfluas. Como ya imaginaréis, el diseño no ha quedado impune de esto y hace que la profesión no siga los ritmos naturales propios de ella.

El diseño es un proceso y no puede ser un fin en sí mismo, ya que está sujeto a obtener resultados. Diseñar es resolver problemas, es una actividad estratégica y busca resolverlos de la mejor forma posible. Y ahí es donde entra el papel del diseñador, un papel que con el paso del tiempo a veces se ha transformado en el de artista, donde su tono mediocre y protagonista hace que se vaya dejando de lado la función y creando más bien la suya. Cuántos concursos de diseño existen como si fueran tales pasarelas de moda, donde cada pavo real se pasea por ellas dentro de un canon establecido de diseño, donde lógicamente hay que cumplir ciertas características visuales para poder participar. O cuántas empresas están generando branding inventado, utilizando historias falsas para que otras marcas vendan más y más, sin que nadie se pregunte si es necesario.

Consumimos marcas que no vienen de la realidad, sino de un ideal. No compramos patatas que sean artesanas, sino que nos dicen que lo son sin serlas. El público de hoy no quiere elegir, desean obtener todo ya predefinido -como las listas de Spotify– sin cuestionarse si eso que nos cuentan es cierto o no, o si están consumiendo una fake mark. No consumimos productos porque sean buenos, sino porque nos lo recomiendan la publicidad y todo el circo mediático. Esto me lleva a valorar si el talento en sí importa, ya que esto da pie a que la mediocridad campe a sus anchas y todo el mundo se conforme.

«Si como diseñadores nos piden que creemos un sistema que ponga zancadillas al juicio crítico popular en base al contenido que vamos a consumir, estamos avivando el problema más que solucionándolo.»

Hablemos de ética

Quizás el diseñador se debe de convertir en alguien más político, dentro de la buena definición de esta palabra y no de lo que actualmente percibimos de ella. Max Weber en el famoso pasaje del final del libro La política como vocación dice que “la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción no son términos absolutamente opuestos, sino elementos complementarios que han de concurrir para formar al hombre auténtico, al hombre que puede tener vocación política”.

Esta misma reflexión la podemos rescatar para nosotros. Evidentemente tenemos que cumplir los objetivos del briefing del cliente y tener cierto criterio estético pero a su misma vez entrar en el terreno de las consecuencias y hacernos cargo de ellas; no podemos evadir las responsabilidades de estas ni seguir diseñando packs de plástico para frutas y verduras ecológicas.

Podemos cambiar

Sí. Y ahí es donde entra la ética, la que nos ayudará a despejar estos fantasmas y que nos permita realizar un trabajo que no solo sea bonito, sino útil y valioso de verdad, no de fachada. Es desde ahí donde podemos cuestionar los fines de nuestro cliente y asesorar de la mejor forma en beneficio de todos, entendiendo que no es fácil negarle a quien paga tus facturas sus propuestas o las del mercado. Pero recuerda que quien calla, otorga, y nuestro sector no podrá seguir creciendo si no lo cambiamos nosotros. Para ello hay que generar nuevos sectores dentro del mismo. ¿Para cuándo más filósofos del diseño? ¿Más teóricos visuales? ¿Más historiadores gráficos? O simplemente más profesionales que cuestionen y que estén menos pendiente de la estética. Debemos tener más presencia en la sociedad y la ética nos ayudará a entrar de una forma más orgánica, más cercana y menos deslumbrante para no parecer artistas del espectáculo mediático. El diseño ya no solo resuelve problemas, tiene que asumir las correctas decisiones.

Artículos relacionados:


Nuestro aporte a la Comunidad Kristala

Quizás es un tema familiar para algunos y más teniendo en común los valores que pretende transmitir esta comunidad, pero no he podido contener estas palabras, no es que vayamos a salvar el mundo pero seguramente salvaremos la profesión; no nos podemos dedicar solo a generar contenido visualmente bonito y saber venderlo. Para ello os adjunto un video donde esos valores quedan mucho más concisos:

Decálogo Ético para la Práctica del Diseño

Comparte este artículo:

Deja una respuesta