Legibilidad no es lecturabilidad.

Exacto, legibilidad no es lecturabilidad. En multitud de ocasiones me he visto a mí mismo intentando explicar ambos conceptos a la persona con la que estaba hablando, solo con el único fin de intentar comprender aquello que intentaba decirme y al final casi siempre he obtenido el mismo resultado. Las personas hablamos de legibilidad cuando en verdad queremos decir lecturabilidad.

Pero, ¿a qué se debe que usemos un término y no otro?

Para comprender más de cerca las diferencias, voy primero a recurrir a la definición de legibilidad:

Legibilidad: 1. f. Cualidad de lo que es legible.

Según el Diccionario de la Real Academia Española

Vale, ¿qué es legible?:

Legible: adj. Que se puede leer.

Según el Diccionario de la Real Academia Española

Entonces, queda entendido en que todo aquello que no posibilita la acción de ser leído, se ajusta al marco de la legibilidad.

El problema viene ahora, en la propia interpretación de qué considera cada persona para que ese grafo sea susceptible de ser leído: la forma, el color, el contraste, el tamaño… Pero es que también influyen las propias capacidades de la persona como: miopía, astigmatismo, y por si fueran poco, también influye nuestro entorno: la distancia, la luminosidad, el soporte, etc… Todo influye.

Vamos ahora a leer la definición de lecturabilidad según la RAE:

Lecturabilidad: Aviso: La palabra lecturabilidad no está en el Diccionario.

https://dle.rae.es/lecturabilidad?m=form

¡Cómo! Resulta que una palabra como lecturabilidad no está reconocida como tal. Sin embargo sí tiene significado:

Lecturabilidad: facilidad percibida por la que un texto es leído.

Con esta definición, sí podemos centrarnos en características:

  • Tamaño de la letra.
  • Interletrado.
  • Interlineado.
  • Longitud de línea.
  • Uso excesivo de la mayúscula frente a minúscula.
  • Uso excesivo de cursivas.
  • Pesos tipográficos en exceso o en defecto.
  • Justificación de párrafos.
  • Contraste de la tipo con el fondo.
  • Serifas vs sin serifas.
  • Etc..

Conclusión

Cuando un escrito es interpretable pero nos cuesta leerlo, podríamos hablar de lecturabilidad ya que pareciera más acertado.

Pero cuando el escrito ni tan siquiera es interpretable, es más correcto hablar de legibilidad.

Nuestro aporte a la Comunidad Kristala.

En esta ocasión desde Kristala queremos aportar con la petición de la inclusión de la palabra «lecturabilidad» en la RAE.

Para ello, si te ha gustado el artículo y las razones por las que defendemos el uso del término, te animamos a que visites la página que tienen habilitada para recoger propuestas y realices la petición.

https://www.rae.es/formulario/unidrae.

Muchas gracias por leer.

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