La tecnología naíf: menos es suficiente

Encontrar soluciones no debería ser ir con todo; debería ser ir con lo estrictamente necesario.

Vivimos en un mundo donde nuestra tecnología es naíf, ingenua, inocente. Y por ende, si algo que nosotros hemos construido es naíf, nosotros lo somos más. No somos conscientes de que no todos los problemas necesitan que las últimas tecnologías vengan a resolverlos. Esto es una realidad ciega y que, directamente, no se quiere entender o cuesta entender. Con mucho menos despliegue tecnológico, resolveríamos los mismos problemas o necesidades.

Internet: el principal culpable de la huella de carbono digital

Sobra decir que no somos las mismas personas, ni tenemos las mismas pretensiones que hace 20 años. Pero nuestras necesidades siempre han sido las mismas, o han variado ligeramente. Cosa que no justifica el exponencial crecimiento que ha experimentado la huella de carbono en el ámbito digital.

Realizar una búsqueda en Google contamina. Genera algo más de 0,2 gramos CO2. Usar Instagram o WhatsApp produce anualmente casi 300 gramos de CO2 por persona. Si lo medimos por persona, puede ser un dato ínfimo. Pero la realidad es que estos productos digitales los usan millones de personas a la vez. Ecosia, por el contrario, es un buscador que plantea que por cada búsqueda realizada, un árbol es plantado.

Volviendo a los productos que contaminan, lo mismo ocurre con los productos físicos creados para «necesidades digitales»: ya no nos vale un reloj de pulsera analógico que simplemente nos marque la hora. Ahora necesitamos que, además de la hora, nos gestione nuestra agenda, nos permita coger o rechazar llamadas, e incluso poder leer pequeños mensajes y notificaciones. Perdonadme la ignorancia y testarudez pero, ¿esto ya no lo cubría un dispositivo móvil o smartphone? ¿Qué nos ha ahorrado? ¿Perder un segundo en coger el móvil del bolsillo? ¿Merece la pena ese gasto económico? ¿Hemos contrastado sus pros y contras?

Avanzar no es sinónimo de hacer lo correcto.

Hemos avanzado, sí. Hemos progresado, sí. Pero, ¿hemos avanzado y progresado lo mejor posible? ¿Por el buen camino?

«Hemos progresado muy deprisa pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo que crea abundancia nos deja en la necesidad.»

Charles Chaplin en «El gran dictador»

Esta frase es de 1940. Han pasado 80 años, pero no aprendimos la lección. En aquel entonces fue la revolución de las máquinas, y hoy lo podemos ver como la continua evolución de Internet o la aparición de cientos de dispositivos que te solucionan los mismos problemas de diferentes formas. ¿En qué momento empezamos a pensar que más siempre es mejor?

El siguiente paso va más allá de las posibilidades técnicas.

Toca meter en nuestras creaciones, tanto a diseño, negocio y tecnología, un elemento esencial como es la ética y la responsabilidad de lo que creamos.

Tecnología, negocio y diseño deben ser capaces de detectar qué es esencial y qué no. Qué nos lleva a un escenario realista y no naíf. Creo que el principal problema común que se da es el de que tratamos de ejecutar tareas de hoy con herramientas de ayer, y eso nos hace descuidar la responsabilidad tecnológica.

La tecnología no se ejecuta en el vacío; la crean personas por y para personas, por lo que podemos ser responsables.


Nuestro aporte a la Comunidad Kristala

Victor Papanek fue un diseñador, antropólogo, escritor y profesor que se hizo famoso, entre otros motivos, por su libro Design for the Real World. En él, Papanek critica a sus colegas diseñadores, acusándoles de realizar un trabajo de mala calidad, de estar demasiado preocupados por cuestiones estilísticas, de malgastar los recursos naturales y de olvidar sus responsabilidades sociales y morales.

Hoy nos gustaría recomendaros este libro que, sin duda, nos despertará la responsabilidad que tenemos como creadores de productos y servicios y cómo realmente influimos en la sociedad:

Design for the real world libro
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