Una teoría para la nueva era de la enseñanza

Estamos obligados a asumir los cambios que se avecinan y a hacer una apuesta por el cambio de paradigma en la educación o no habrá futuro.

La sociedad en la que vivimos se caracteriza entre otras cosas por la velocidad con la que los avances tecnológicos van surgiendo, llegando a un punto en el que no nos da tiempo a reflexionar acerca de las necesidades reales que el uso de estos medios viene a cubrir.

En la educación, los medios tecnológicos han irrumpido y han sido muy bien acogidos en muchos casos, sobre todo por el interés que suscitan las

posibilidades tecnológicas que nos ofrecen, sin embargo, muchos de ellos necesitan de una adecuada reflexión pedagógica para que su uso sea realmente efectivo en la educación.

La conocida revolución tecnológica de la que tanto se habla en la sociedad, no se ha traducido más que, en el mejor de los casos, en la introducción masiva de ordenadores en las aulas, con resultados más que dudosos sobre el impacto en las competencias digitales que debían adquirir los alumnos.

Pero estos medios tecnológicos como los llaman no son más que parches. Existe una verdadera necesidad por tener un sistema educativo basado en la tecnología que sea sólido e innovador.

Existen distintas realidades tecnológicas que están vinculadas a las realidades económicas, sociales y la de la diversidad.

Comencemos por la realidad económica y social

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que los chavales con menos medios se han encontrado sin internet, sin medios digitales, sin espacios para estudiar y sin posibilidad de que su colegio o instituto se lo pudiera facilitar. Sin embargo, sus centros de docencia han actuado como si todo el alumnado tuviera todos esos medios y recursos. Obviando, muchas veces, las carencias a las que se enfrentaban las familias para que los alumnos pudieran estudiar o acudir a una clase online.

No se trata de crear programas, ni sistemas vanguardistas, pizarras digitales o espacios para realizar exámenes. Comencemos por lo primero. Dotemos, por lo menos, de esas necesidades básicas, luego, establezcamos los servicios. Sistemas de enseñanza que rompan con la frontera económica. Necesitamos, para empezar, una Internet gratuita, libre y universal.

Durante estos meses he leído infinidad de artículos dónde contaban esa brecha entre los coles e institutos privados. Dónde los chicos y chicas contaban de cómo su centro les habían dotado de una “Tablet”. Algo impensable para un alumno que no tiene ni internet en casa y toda su cultura digital se ciñe a las apps de su móvil.

Se gasta el dinero en la educación pública en sistemas no tan efectivos como se cree,  como la PDI (Pizarra Digital Interactiva)  que os invito a leer sobre sus “virtudes” He buscado cuanto se ha invertido el MEC en ellas y no lo he encontrado. Pero seguro que con ese presupuesto se podría haber dotado de algunos recursos para algunas familias. No olvidemos que los jóvenes son la puerta a la tecnología para su entorno.

Y por último, la diversidad

No solo por la cantidad de recursos entre las diferentes escuelas o sistemas de educación entre ciudades, que las hay y son complejas. Pero ese no es el caso. Me refiero la gran barrera como es la intelectual o física. ¿Cómo realizas un buen sistema de educación para una persona con algún tipo de barrera? Si queremos una inclusión completa es importante pensar en ellos también.

Me consta, por ejemplo, alumnos con TEA (Trastornos del espectro autista) tienen muchas herramientas para poder trabajar de manera digital. Aunque no dejan de ser meras herramientas o aplicativos determinados para tareas concisas. Aún estamos lejos de una enseñanza completamente digitalizada o actualizada.

Revolución, o no será educación

Al igual, que el mundo del retail ya no se vende sino que la gente compra, en el espacio educativo ya no se trata de enseñar, sino de aprender.

No se necesita una transformación solo del sistema, ni siquiera hacerlo digital, necesitamos que haya una revolución, un cambio de paradigma, hacer el esfuerzo por crearlo, por dotarlo de independencia económica, social y que diversidad esté dentro del cambio.

Debemos llegar a una verdadera educación plural y sin barreras, distinta a la que existe y que sea generosa ideológicamente. El libro” rEDUvolution hacer la REVOLUCIÓN en la EDUCACIÓN” de María Acaso habla de todo ello.

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